miércoles
domingo
(en el muro de matt)
lunes
martes
Ese sentimiento, esa Voluntad casi ajena a sí mismos, que los posee y los lleva a hacer cosas que ellos dicen que no harían, o de las que inmediatamente después se arrepentirían, ese terrible embrujo, insalvable para algunos, existe desde que el Hombre es Hombre, y los sabios y eruditos de todos los tiempos han dado en llamarle: Ganas de Ponerla.
lunes
Find what you love and let it kill you.
Let it drain you of your all. Let it cling onto your back and weigh you down into eventual nothingness.
Let it kill you and let it devour your remains.
For all things will kill you, both slowly and fastly, but it’s much better to be killed by a lover.
—
Falsely yours, Charles Bukowski
Fragmento de “las partículas Elementales” de Michel Houellebecq
Y la mezcla de circunstancias envuelve nuestros cuerpos,
Baña nuestros cuerpos, En un halo de júbilo.
Lo que los hombres de antaño presintieron a veces a través de la música,
Nosotros lo llevamos a la práctica cada día.
Lo que para ellos pertenecía al campo de lo inaccesible y de lo absoluto,
Nosotros lo consideramos algo sencillo y conocido.
Sin embargo, no despreciamos a esos hombres;
Sabemos lo que debemos a sus sueños,
Sabemos que no seríamos nada sin la mezcla de dolor y alegría que fue su historia,
Sabemos que llevaban nuestra imagen dentro cuando atravesaban el odio y el miedo, cuando chocaban en la oscuridad,
Cuando escribían, poco a poco, su historia.
Sabemos que no habrían sido, que ni siquiera podrían haber sido, sin guardar en el fondo de su corazón esa esperanza,
Ni siquiera podrían haber existido sin su sueño.
Ahora que vivimos en la luz,
Ahora que vivimos en las cercanías inmediatas de la luz
Y que la luz baña nuestros cuerpos,
Envuelve nuestros cuerpos,
En un halo de júbilo,
Ahora que nos hemos establecido en las cercanías inmediatas del río,
En tardes inagotables
Ahora que la luz en torno a nuestros cuerpos se ha vuelto palpable,
Ahora que hemos llegado a nuestro destino
Y que hemos dejado atrás el universo de la separación,
El universo mental de la separación,
Para bañarnos en la alegría inmóvil y fecunda
De una nueva ley,
Hoy,
Por primera vez,
Podemos contar el final del antiguo reino.
viernes
martes
miércoles
minimalismo existencial
cerrar los ojos
abrir el pecho
callar el coco
y ser
mirar pa'dentro
dejar que salga
dejar que entre
todo
lo que es
sentirlo
sólo sentirlo
dejar que fluya
que te atraviese
que te avasalle
te sobrepase
entregarse
al caos del simple ser
la sensación
lisa y llana
de estar ahí
es después
que uno es consciente
de lo que implica
pero sí, antes que nada
uno es.
es ese uno previo al Uno, ajeno al 2
eso previo a los límites (a lo que no es Todo)
lo que está ahí antes que el uno
eso, ese coso, antes de ser uno, sólo es
sin orden
ni entendimiento
ni intento de explicación
y después vuelve
la intensidad
de creerse vivo
y ahí aparece
la vulnerabilidad
ante lo inevitable
la fatalidad de lo contingente
dejar de querer
evitar
nada
tao
aceptar
dejar de pelear
contra la corriente
esa corriente
que ni sé si es algo
dejar de querer ser lo que no se es
dejar de no querer ser lo que se es
igual antes
mucho antes
sólo esto:
cerrar los ojos
callar el coco
y sentir
el estar siendo
ahorita mismo
todo
yo
esto que soy
abro los ojos y veo
me rodea Todo
el mundo y lo que está más allá del mundo
es mucho, muchísimo
marea
tratar de abarcarlo
por eso
dejar de intentarlo
ejercer el derecho a ocupar espacio
y nada más
no sé
lunes
domingo
La sexualidad y los valores humanos

Ahora bien, el caso es que, en la existencia corriente, hay pocos estados que, como los condicionados por el amor y la sexualidad, realicen en los seres humanos cierto grado de esa condición de trascendencia. Sería verdaderamente redundante subrayar todo el papel que el amor, tema eterno e inagotable en el arte y la literatura, ha podido desempeñar en la historia de la humanidad, en la vida individual y colectiva: favoreciendo la elevación y el heroísmo lo mismo que la ignominia, la abyección, el crimen y la traición. [...]
Sería superfluo extenderse en las consecuencias sociales del poder "trascendente" del amor. Ese poder puede violar las barreras de las castas y de la tradición; puede convertir en enemigos a personas de la misma sangre y que comparten las mismas ideas, alejar a los hijos de los padres, destruir los lazos fijados por las instituciones más sagradas. [...] Confucio reveló que jamás se ha hecho tanto por la justicia como por la sonrisa de una mujer, y Leopardi, en Il primo amore, le reconoce al eros el poder de convertir en vanos todos los objetivos de la vida, todo estudio e incluso el amor a la gloria, y el de hacer despreciar todo otro placer. [...] "Una sola mirada tuya", afirma el Fausto de Goethe, "una sola palabra tuya -oh jovencita- me produce más gozo que todo el saber universal". [...] Todo eso lo confirma la sexología, que reconoce que "el amor en cuanto pasión desencadenada, es como un volcán que todo lo quema y lo consume: es un abismo que engulle honor, fortuna y salud". [...]
La consecuencia que hay que extraer de todo ello es que uno espera del amor algo absoluto; no duda en conceder a sus fines la preponderancia sobre la virtud y colocarse efectivamente más allá del bien y del mal. Si el sentido último del deseo que empuja al hombre hacia el ser amado es aquel del que ya hemos hablado, o sea la necesidad de ser en el sentido trascendente, entonces lo que acabamos de revelar, y que nos muestra la vida de cada día, resulta comprensible con certeza. También resulta comprensible que, en los casos extremos, aquellos en los que este sentido último se vive oscuramente en paralelo a una intensidad particular de la fuerza elemental del eros, el individuo pueda verse, cuando el deseo no encuentra satisfacción, empujado al suicidio, al asesinato o a la locura. El espejismo que el propio amor profano ofrece como reflejo o presentimiento de lo que el eros puede dar cuando pasa a un plano superior -la felicidad suprema atribuida a la unión con cierto individuo- es tal que, si se ve negado o roto, es la vida misma la que pierde todo atractivo, se vuelve vacía y sin sentido, y el hastío puede llevar a algunos a acortar su existencia. Eso explica porqué la pérdida de la amada, debido a su muerte o a su infidelidad, puede ser el mayor de los sufrimientos. [...] La contribución positiva de Schopenhauer se debe al hecho de que indicó que, si los sufrimientos del amor traicionado o roto superan a todos los demás, es porque se apoyan en un elemento no empírico y psicológico, sino trascendente. En algunos casos no es el individuo en su finitud lo que queda herido, sino lo que de esencial y eterno contiene: no la especie en él, sino su núcleo más profundo, su necesidad absoluta de ser y de confirmación, necesidad encendida por el eros y por la magia del otro.
Hay otros casos igualmente interesantes en el mismo orden de ideas: aquellos en los que el amor sexual no sólo no está asociado a afinidades de temperamento y a inclinaciones intelectuales comunes, sino que puede durar en incluso reafirmarse paralelamente al desprecio y al odio expresados por el individuo empírico. Hay, en efecto, situaciones para las que vale esta definición del amor dada por un personaje de Bourget: "¡y eso es el amor!... Un odio feroz entre dos acoplamientos". El factor "odio", en el amor, reclamará consideración aparte, porque puede tener un significado más profundo, no existencial, sino metafísico. Por otro lado, no obstante, podemos considerarlo e integrarlo en el conjunto de fenómenos de trascendencia que [...] se verifican principalmente cuando la fuerza del estrato elemental predomina sobre los condicionamientos propios no sólo del individuo social y de sus valores, sino también del individuo considerado desde el ángulo de su preformación, de su naturaleza propia, de su carácter: se trata entonces de un deseo absoluto, contra el cual nada pueden ni siquiera el odio y el desprecio para con el ser amado. Tales casos, precisamente, deben valer para nosotros como "prueba reactva": nos hablan de lo que hay de verdaderamente fundamental en el eros, incluso cuando se está en presencia de casos distintos, los casos en los que no hay oposición ni heterogeneidad humanas notables entre las dos personas, los casos, por consiguiente, en los que el magnetismo elemental puede encenderse en un clima desprovisto de grandes tensiones.
En "Metafísica del sexo", de Julius Evola.
*deep violines carajo*
TaoTodo es lo que es.
viernes
domingo
Alfa y Omega
la reputísima madre

